miércoles, 4 de junio de 2008

Tesoros Porteños


La Ilustre Municipalidad de Valparaíso realizará por tercer año la actividad “Tesoros Porteños” con motivo de celebrar un aniversario más de la nominación de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad. Esta actividad pretende convocar a las familias e instituciones porteñas a que expongan objetos y elementos que den cuenta de la constitución histórica de la ciudad. Con ello pretendemos crear un diálogo entre el presente y nuestro pasado, puesto que revitalizando las tradiciones mantendremos viva nuestra historia y así su traspaso a las generaciones venideras.
Actualmente la reconstrucción de nuestra historia cultural está en el interés de unos pocos, no hay una participación colectiva de este proceso. La acción de reconocer el valor patrimonial de nuestra sociedad es el vehículo más importante para conectarnos con nuestra historia inmaterial, la misma que le ha dado el carácter patrimonial a la ciudad. Al reconstruir nuestras tradiciones adquirimos una identidad representativa que nos sitúa con un carácter propio y particular. El patrimonio porteño es un capital que debemos explotar, puesto que reconociendo nuestros elementos culturales la sociedad generará procesos de humanización, reconciliación social y perpetuación de conciencia histórica.
El patrimonio de Valparaíso está constituido, además de su flora, fauna, y territorio, por todas las construcciones realizadas por la sociedad, sus instituciones sociales, legales y religiosas; su lenguaje e historia material; comprendiendo todos los elementos tangibles como intangibles de la misma. El patrimonio cultural se transforma así en una “fuente insustituible de inspiración y de identidad de una nación” (PNUD UNESCO septiembre de 1997), siendo la herencia lo que sostiene nuestro pasado, dándole sentido a nuestro presente e impulsando y fundamentando nuestro futuro. El patrimonio cultural de Valparaíso nos definirá como una comunión relacionada con su origen y su porvenir, permitiéndonos encarar con personalidad e identidad los actuales procesos de globalización. Potenciando además el desarrollo de los atractivos turísticos de la misma.

martes, 18 de marzo de 2008

Marco Teórico - Desarrollo Cultural para Valparaiso


La labor de un hombre como gestor cultural para nuestra región debe comenzar desde su propia valoración y comprensión del patrimonio artístico nacional, abordando todas las expresiones de esta: pintura, escultura, música, danza, teatro, circo, fotografía, cine, literatura, historia, etc. Debemos comprender los verdaderos aportes de nuestros artistas a la sociedad, para luego entender como esta creación se compenetra con la expresión del desarrollo social de los distintos sectores de la comunidad. Los historiadores – incluyendo al que escribe – comúnmente han caído en el error de analizar la evolución y vida de las artes como un hecho desligado del propio devenir de la sociedad en la que fueron creadas; muchas veces son analizadas como una rama del conocimiento humano que responde a sus propias leyes y por lo que solo pueden ser juzgadas bajo estas mismas. Este método es cada vez más errado y contradictorio puesto que se ha tomado conciencia de que existe una fuerte unión entre las artes y su profundo arraigo a la sociedad en la que se desarrolla. Se pensaba que las artes de vanguardia de la primera mitad del siglo XX respondían a un quiebre total con lo establecido por los cánones de la sociedad, pero aquí no hay una separación sino que todo lo opuesto, es una representación, una lectura de la época convulsionada en las que se gestaron (periodo entre guerras, producción en masa, sustitución de los focos artísticos europeos por nuevos, etc.).
Se debe desarrollar una gestión cultural que no se aparte de la esencia que le dio vida, la sociedad como motor y elemento inspirador para los más variados artistas sirve como combustible para mover sus creaciones por la sociedad, que estas se compenetren, ilustren , entretengan, eduquen, hagan partícipes a los ciudadanos; que el arte y la cultura se viva. Debemos aproximar las expresiones artísticas a la sociedad y al mismo tiempo debemos revitalizar nuestras manifestaciones culturales para preservar nuestra identidad, nuestra memoria colectiva. Como estudiante de Magíster en Historia del Arte y Cultura estoy convencido que más allá de los elementos políticos o económicos de una sociedad, son los elementos culturales y sus distintas expresiones los que realmente nos permiten crear una identidad conciente como ciudadanos, pertenecientes a algo más grande que nuestra patria o a nuestros límites territoriales, es la capacidad de sentirnos todos chilenos por nuestra idiosincrasia, la manera de ver el mundo, la forma de enfrentarnos a los nuevos desafíos.
El acceso a las expresiones artísticas y culturales por parte de todos los sectores sociales nos permiten acceder a nuevas formas de leer la realidad, a nuevas estructuras mentales para comprender el mundo y poder desenvolvernos en él. Debemos acercar la sociedad a estas expresiones, debemos comprenderlas como manifestaciones de los mismos agentes sociales, como un lenguaje libre y abierto de decodificaciones variadas que presenta de una manera más sensible la postura del hombre frente a la vida diaria. El rescate y potenciación de estas actividades enriquece el espíritu de los hombres, tal como lo pensaban los griegos del siglo V a.C. en relación a la práctica de las humanidades (pintura, escultura, literatura, filosofía, etc.), éstas dignificaban, ensalzaban y enriquecían el espíritu de los hombres.
El poder educador de estas prácticas es enorme, especialmente si las representaciones están íntimamente relacionadas a nuestra vida social porteña. Por eso estas actividades deben realizarse en todas las aristas de nuestra región, comenzando en establecimientos de educación primaria para que desde muy temprana edad los niños chilenos tengan acceso, conocimiento y estimulación para que estos movimientos se sigan desarrollando – tanto por gestores culturales, como también por estos nuevos jóvenes impregnados de estas actividades-. La riqueza intelectual en torno a la producción cultural y artística de nuestra región descansa en la gran cantidad de prestigiosas instituciones universitarias, un numero importante de jóvenes altamente calificados realizan gestión y producción cultural como actividades académicas regulares. Estas actividades sólo se desarrollan internamente con motivos de evaluación. Estos espacios (previo análisis y filtración) podrían expandirse más allá de los muros de la universidad, deberían entregar conocimientos a la sociedad. Democratizar el arte y el conocimiento es una de las herramientas más importantes para reducir las diferencias sociales en Chile.
Es evidente que la producción de espectáculos (teatro, música, danza, etc.) responde a necesidades sociales, pero también están sometidos a requerimientos económicos. No podemos desarrollar actividades que no sean remuneradas si los requerimientos técnicos y escenográficos (por ejemplo) son muy complejos, por lo que estas compañías de artistas se presentarán en espacios adecuados a sus necesidades como teatros o escenarios calificados. Si se debe pagar por acceder a estas actividades, ¿Cómo democratizamos las mismas?, creando instancias culturales que puedan ser consumidas por todos los agentes de la sociedad e incluso acercándonos más a la cultura propia de nuestra región trabajando con organizaciones comunitarias y el gobierno regional, para poder llevarles el arte y revivir la cultura en sus propios barrios, activando la conciencia de comunidad y el trabajo colectivo.
El rescate de nuestra tradición cultural, la revitalización de la memoria colectiva es la clave para poder continuar con el desarrollo cultural de nuestra región. El conocimiento de nuestras tradiciones nos permitirá comprender quienes realmente somos en este mundo vertiginoso. Debemos entender qué es cultura, tenemos que considerarla como algo que se crea en el día a día, en el quehacer del hombre, en su cotidianeidad. A partir de eso, como gestores culturales debemos analizar cuales son las reales necesidades de la sociedad para producir actividades que llenen esos agujeros. De vital importancia para la memoria colectiva es realizar un trabajo con organizaciones comunitarias de personas de tercera edad, puesto que ellos son nuestra ancla que nos une a nuestro pasado.
La revitalización de nuestras artes y culturas engrandece a los pueblos, independiente de su desarrollo económico, marcando y enriqueciendo su identidad en este mundo vertiginoso en el cual los limites entre las distintas civilizaciones-culturas se difuminan.

viernes, 1 de febrero de 2008

Fragmento uno


19:00, mi jefa me manda a casa porque tengo los pantalones llenos de sangre seca, y eso me llena de alegría…. Miro por los ventanales, cruza un pájaro.-Anda a tu casa y cámbiate- Me dice la jefa.Tengo 16 años y estoy sentado en el suelo de mi habitación, la puerta cerrada con llave, quemándome la parte exterior del brazo con la colilla de un cigarro mientras me llamo a mi mismo escoria humana. La sangre se derrama en mis pantalones. –Abrazo y acepto mi propia corrupción supurante-, le digo a la punta ardiente del cigarro. Lo hago girar sobre mi piel blanda y suave. –Arde, escoria, arde-.Conseguí un trabajo de mesero en un pub de cervezas finas, media jornada por las noches. Acá no existen las cervezas de litro y todos los que vienen están dispuestos a pagar un mínimo de 2 mil pesos por una individual. El ambiente no podría ser más aburrido, como un acuario de moluscos. Este empleo alimentará mi odio clasista.El martes me quedo dormido en el trabajo. Cuando despierto el teléfono está sonando y estoy solo. En mi sueño sonaba un teléfono, y no tengo claro si la realidad se adentró en el sueño o el sueño está suplantando a la realidad.Tomo el manófono y contesto: Restaurante Sikaru, buenas noches.Este es el lugar donde tengo 16 años y trabajo: Restaurante Sikaru, buenas noches.El sol ya se puso y nubes negras del porte de Bolivia y Japón se amontonan en el horizonte.No es que el local tenga ventanas; toda la fachada es un solo ventanal.Mi jefa tuvo que salir para atender una emergencia pues su tortuga se ha perdido y me ha dejado a cargo. Es la una de la madrugada y estoy solo. Una noche lenta sin clientes y sin propinas.Hablando por teléfono con mi jefa.En su mente, mi jefa vive en Norteamérica.Me pregunta por qué me he demorado tanto en responder, con una voz irritante que empieza en un gruñido grave y termina en un chillido agudo. Le digo que porque estaba durmiendo y soñando que sonaba el teléfono. Le pregunto cómo está su tortuga, y ella no puede ver mi rostro de indiferencia al otro lado de la línea. No me responde y el auricular grita que soy un hijito de papá irresponsable y que no me moleste en venir a trabajar mañana. Eso es suficiente para que mi rostro, que ella no puede ver, brille con un odio fosforescente. Le digo que no me importa; y que le voy a quemar el local; y que si algún día aparece su tortuga se la voy a destripar para hacerme una sopa. Enciendo un fósforo junto al transmisor del teléfono y le digo a la vieja zorra que ponga atención, que escuche bien porque ese es el sonido de su futuro. Voy a quemarle el local.De verdad no tengo ninguna intención de hacerle daño a la tortuga, pero esto último no se lo digo, jo jo jo.En su mente, mi jefa vive en Norteamérica.Me dice que la policía se apresurará a detenerme y a llevarme a la silla eléctrica, y que mis ojos se escalfarán hasta salirse de sus órbitas, o, a lo menos, me pondrán una inyección letal. Una sobredosis de fenobarital y, luego, el sueño eterno.Mientras derramo todo el licor fuerte: el ron, el wisky, el cogñac, el pisco sobre la barra y el suelo y entre las mesas, dejo el manófono junto al fono par que registre todo el suceso hasta que el plástico se derrita. Humedezco una toalla con un Ballantine de 12 años. Ignición. Salgo del local y estoy en primera fila para el mejor espectáculo de mi vida.
Sergio Barrientos Roman
Licenciado en Literatura, Universidad Adolfo Ibañez.

jueves, 31 de enero de 2008

Haiku: Poesia del Deleite - Shiki


Brisa del atardecer,

las rosas blancas

se mueven.


Cuando miré hacia atrás,

el hombre que pasó

se había perdido en la niebla.


Cada año,

pensando en los crisantemos,

siendo, pensando por ellos.


buen día, gorrion,

escribiendo en la galería limpia,

con tus pies húmedos de rocío.